Deguste Hungría!
Pescado y pimentón
El guiso de carne, el estofado o la sopa del pescador son platos típicos del estilo húngaro. Y, por supuesto, el repollo relleno – todos los extranjeros lo saben. No obstante, la cocina de los húngaros es parte de una cultura de hace varios miles de años que se ha ido complementando con influencias particulares. Los antiguos húngaros que galopaban a lomos de sus caballos por las estepas de Asia solían vivir en tiendas, y sus hábitos alimenticios se correspondían con aquella forma de vida. Secaban y ablandaban la carne bajo la silla de montar pero, a pesar de la manera tan radical que tiene la leyenda de expresarlo, no era para comérsela. Cocinaban y guisaban a fuego abierto y también consumían la versión de aquellos días del actual guiso de carne. La carne era importante para ellos.
El encuentro con los parientes fineses y parientes Finno-Ugrics difundió los métodos de pesca entre los húngaros. Actualmente, los húngaros prefieren sobre todo la pesca fluvial y el preciado pescado, la lucioperca (Sander lucioperca) y la lucioperca americana, que son especies que habitan en el Lago Balatón. El pimentón se añadió posteriormente a las especias, y fue introducido por los turcos.
A lo largo de la feroz historia del país sobre los tártaros, los turcos, las guerras y las batallas por la independencia que devastaron muchos castillos y mansiones, aún quedan lugares que hacen eco de épocas pasadas y que siguen sorprendiendo a los turistas. La Mansión Fertod, que una vez fue residencia de la famosa familia aristocrática Esterházy, hace mucho tiempo que carece del esplendor del que gozó en su momento. Tras la Segunda Guerra Mundial, no quedaba ni dinero ni deseos de renovarla. Ahora, los espejos, la ornamentación, las arenas de luces y el parqué centellean. Los turistas que llegan, ya sea para echar un vistazo a la mansión o para disfrutar de un concierto, se sienten como si hubieran viajado atrás en el tiempo y se hubieran convertido en residentes de una fabulosa mansión basada en los modelos franceses.
Hay pimentón o pimiento picante y dulce. A los húngaros les gusta gastar bromas a sus invitados sirviéndoles comidas picantes; de todas formas, cualquiera que ya haya probado comida India o mejicana sabrá que, en comparación, el estofado o el guiso de carne picante es un plato suave. En el siglo XVI, los turcos descubrieron en Hungría que la planta del pimentón se podía utilizar para más cosas y que, además del uso que ya le daban con fines ornamentales, también es excelente para cocinar. Así es como el pimentón molido se convirtió en una especia húngara. El pimentón procedente de las regiones de Szeged y Kalocsa es el más conocido. Este producto típico del territorio magiar se ofrece a los extranjeros en saquitos y bolsas muy pequeñas. El pimentón, junto con la finísima cebolla Makó, es la base de los estofados y las sopas de guiso de carne.
La corte italiana del Rey Matthias, la cocina francesa, los cocineros extranjeros de señores y príncipes transilvanos y la historia común austrohúngara han dejado su marca en la cocina húngara. Los diferentes platos de carne, salsas y especias son cuanto menos tan francesas o italianas como húngaras.
El caldo de carne servido en puchero es un plato de restaurante, tanto en Francia como en Hungría. La carne húngara frita con migas de pan es el hermano gemelo del Wiener Schnitzel austriaco. Los húngaros no se han familiarizado únicamente con los países, sino también con sus comidas, que han llegado a amar y a incluir en su propia cocina.
Los Chupitos de Vino de Tokaj
Los vinos húngaros gozan de una buena reputación en Europa y en todo el mundo. Además, hay un número creciente de especies de reconocimiento internacional que se están propagando por el país. El vino más famoso de Hungría, el vino de los reyes, el rey de los vinos, es el Tokaj Aszu. Hubo un tiempo en que los reyes y los Papas se contentaban con tomar un pequeño barrilete de este jugo. Los racimos de uvas se dejan secar en los viñedos, en las soleadas laderas bajo las especiales condiciones climáticas de Tokaj.
El resultado final es un vino con elevado contenido de azúcar que cuenta con una calidad especial y que no tiene rival en todo el mundo. El Egri Bikavér (Sangre de Toro) y el Soproni Kékfrankos son vinos excelentes y son dos marcas específicas de Hungría. También hay otros vinos de calidad excepcional que se producen en Villány, Tihany, y en unas dos docenas de regiones vinícolas de Hungría. Actualmente, estas bebidas especiales se ofrecen a los turistas en los hoteles y restaurantes en botellas con un hermoso etiquetado de pequeñas bodegas de vino.
Noticias sobre Destinos
Los expertos, cocineros y confiteros húngaros obtuvieron 14 medallas de oro en las últimas Olimpiadas de Cocineros celebradas en Berlín. En 1997, el festival internacional del vino se celebró en Budapest por sexta vez y en él se presentaron los productos de las regiones productoras de vino históricas.
Sabía que...
Hubo fábricas de porcelana famosas en todo el mundo que se establecieron en Hungría el siglo pasado y que aún siguen operativas.
Ajka y Parád son famosas por su cristal tallado y por su vidrio. Además de las nuevas piezas, en las tiendas de antigüedades también se encuentran piezas de museo y piezas de varias décadas de antigüedad de estas marcas.
Hay elegantes restaurantes que ofrecen auténticas especialidades de comida húngara por menos de cinco libras.
El vino de los reyes – el rey de los vinos. ¡Sí, se trata del Tokaj Aszu, el vino húngaro más famoso! Aquí se encuentra el agua, es decir, el Río Danubio, las montañas, las grutas, las termas, y evidencias de civilizaciones que precedieron a los romanos. Buda estaba habitada en la antigüedad, la Antigua Buda y Aquincum conservan reliquias romanas, y las termas en las que hace tiempo se bañaban los legionarios romanos aún fluyen en Római Fürdő.

